La brecha de conformidad entre una demo y un despliegue
La distancia entre «funciona en el escenario» y «es legal en su planta».

Por debajo de una cifra, un robot deja de ser un activo. Dónde está esa línea.
La disponibilidad es la cifra que todo presupuesto da por supuesta y casi ninguno declara, hasta que la máquina cae por debajo de ella.
Los fabricantes describen la fiabilidad en rangos, no en garantías, porque la disponibilidad la fija tanto la cadena de repuestos que hay detrás del robot como la propia máquina. Un turno perdido por un sensor que falta se lee igual en la planta de un cliente que un turno perdido por un fallo de software.
Los operadores que siguen esto de cerca tratan la disponibilidad como una métrica del contrato de servicio antes que como una métrica de ingeniería. La palanca que mueve la cifra es la ventana de respuesta y la red de repuestos detrás de la máquina, no la ficha técnica que tiene delante.
«El robot rara vez falla. Lo que falla es la cola de espera de la pieza que lo arregla.»
Una cadena de repuestos es un sistema logístico con nombre de mantenimiento.
Un almacén de fábrica bien surtido no sirve de nada para una máquina parada en la planta de un cliente si la pieza que la arregla está a una semana por transporte. Lo que importa es la distancia entre la avería y la reparación, no entre la avería y la fábrica.
Los operadores serios identifican las piezas con más probabilidad de fallar antes de que la máquina entre en servicio y mantienen un pequeño stock local frente a ellas, en lugar de descubrir el hueco en la primera avería.
QUÉ LLEVARSE
Pregunte por la red de repuestos y técnicos antes de preguntar por la cifra de disponibilidad.
Una avería resuelta en horas sobre el terreno no es la misma garantía que una resuelta en semanas en fábrica.
Valore el contrato de servicio como la palanca que mueve la disponibilidad, no solo el hardware.
Por debajo de cierta disponibilidad, un robot deja de ser un activo y se convierte en un lastre en planta.
La reparación que mantiene un robot produciendo es casi siempre local, nunca de vuelta en la fábrica.
Una avería que obliga a enviar la unidad entera de regreso la retira de la planta durante semanas, y un cliente rara vez tolera eso dos veces. El modelo de servicio que sobrevive es aquel en el que un técnico cercano puede sustituir el módulo averiado in situ.
Por eso el contrato de servicio, y no la especificación de titular, es donde se gana o se pierde la disponibilidad. Una máquina modesta respaldada por una red de repuestos y técnicos que responde en la misma semana rendirá más que una más rápida sin nada local detrás.
REGLA EDITORIAL
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FUENTES

UNA PREGUNTA
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La distancia entre «funciona en el escenario» y «es legal en su planta».

Por qué conviene construir el negocio en torno a todo lo que no es el robot.

Qué significan sobre el terreno los objetivos nacionales de automatización.